Mariana, mi nena Scout

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Como madre me entusiasma que el mundo ha ido cambiando y entendiendo el papel y valor que tiene la mujer en los avances intelectuales, sociales y políticos de la humanidad. Provengo de un modelo de crianza machista.  Fui criada por unos excelentes padres pero mientras desarrollaba conciencia pude identificar que en mi crianza hubo instancias en las que comportamientos y actividades me fueron restringidas por ser una niña. Por ejemplo, a mí no me era permitido salir mucho tiempo a la calle, pero a mi hermano se le permitía salir por horas extendidas. En las tardes mi hermano llegaba a la casa contando historias de las expediciones que había hecho a una montaña cercana. Regresaba cargado con piedras de cuarzo y objetos encontrados en sus exploraciones. Yo quedaba maravillada pero no podía hacer lo mismo que él. Yo tenía un perímetro de distancia de la casa, pero mi hermano no.  Añoraba esa libertad que tenía mi hermano.  La razón de las privaciones era obvia: la nena es de la casa y los varones de la calle.

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Muchas veces me metía al cuarto de mi hermano a jugar con sus carritos y muñecos de acción. Las pistas de carritos para mí eran el juguete más divertido que existía. Sin embargo, yo nunca tuve ese tipo de juguete. Si narro todas las experiencias que me hicieron ver una diferencia en el trato y las oportunidades que se me brindaban a mí versus las de mi hermano puede que no termine de escribir. Una de las instancias que más marcó mi vida fue el desarrollo de mi hermano en el Movimiento de los Niños Escuchas. Todos en mi familia íbamos a la reunión de scout con mi hermano. Yo observaba: la ceremonia de apertura, el juramento scout, las canciones y lo que enseñaban a los niños. Me encantaba verlo todo y más me fascinaba cuando todos íbamos a los campamentos planificados por su tropa. Cuando adolescente a mi hermano lo dejaban el verano en el campamento Guajataka. Allí lo pasaba espectacular: había canoas, actividades de rapelling y mucho entretenimiento. Cuando íbamos a dejarlo en Guajataka siempre me quedaba bien frustrada, pensando en por qué era una oportunidad que solo tenían los varones. Siempre quise hacer todo lo que los scouts hacían pero no podía. Viví el movimiento escutista a través de mi hermano, quien llegó a ser Escucha Águila.

 

Hoy miro atrás y reflexiono que esos deseos que no pude cumplir en mi niñez los he podido lograr de adulta. Encontré un esposo que al igual que yo, ama la aventura y la exploración al aire libre. Desde que nos conocimos el camping y las expediciones en la naturaleza han sido siempre parte de nuestras vidas. Hoy hay algo que me llena de un gran regocijo: las oportunidades que yo no pude tener de niña las veo posibles en mi hija Mariana. Ella, desde que Guillermo ingresó en los Niños Escuchas en el 2013, ha vivido mi misma experiencia de ser la hermana Scout. Pero eso cambió.  En el 2018 la organización de Niños Escuchas de América amplió su programa para incluir niñas de 5 a 10 años en las manadas, y en febrero de 2019 se comenzó el programa para las Tropas de niñas,  entre 11 y 18 años.

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Experimentar que el mundo ha cambiado a favor de la equidad es algo bien significativo.  Aunque BSA cuenta desde hace años con un programa en el que participan chicas, programa conocido como Venturing, Mariana no podía ingresar hasta que cumpliera 14 años. Así que este año 2019, al surgir el interés de la Tropa de Guillermo hacia la creación de una Tropa de Niñas, decidí  llevar a Mariana, que tiene 13 años, a la casa abierta.  Ese día luego de practicar nudos y ver las demostraciones preparadas para las visitantes por los chicos y las líderes,  Mariana me dijo que quería ser parte de la Tropa de niñas.  Su Tropa fue iniciada en febrero de 2019 y ella junto a otras 6 chicas tiene el honor de ser una de sus fundadoras. Ese reconocimiento lo lleva en un parcho de fundadora en su uniforme.  Yo, ahora apoyo las dos tropas, la TropaB (boys) de Guillermo y la TropaG (girls) de Mariana en la Unidad 432.

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Me llena de una satisfacción enorme, ver que mi hija puede tener todas las oportunidades que antes eran reservadas para los varones en el programa de Scouting. Mariana es la primera niña Scout BSA de la familia. Si ella se lo propone podrá hacer cosas maravillosas y podrá alcanzar el galardón más alto de este programa: ser una Escucha Águila. Espero que nunca ella reciba el mensaje, de que por ser mujer no puede hacer lo que desea.  Seremos siempre su apoyo. La veremos desarrollarse como ella sueñe. Y nuestro gran logro como padres será verla alcanzar lo que se proponga.

Mariana es mi nena Scout, esa que yo anhelé ser en mi niñez.

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