La historia de una mamá “Homeschooler”

ESTUDIANDO

Con motivo del Día de las Madres, al igual que en años anteriores, decidimos invitar a una madre de nuestro entorno a escribir sobre su experiencia de maternidad. Compartimos la historia de María (Lennie) Machuca, mamá que educa a sus tres hijos en el hogar.

El tiempo pasa volando. No puedo creer que hace 10 años era apenas una novata en el homeschool. Aún recuerdo los primeros días de esta aventura como si hubiera sido ayer.  Mi hija mayor estaba en segundo grado y en un par de semanas se graduará de Cuarto Año.  Esta aventura de educar en casa a mis hijos ha sido una gran bendición para nuestra familia. Un camino, que aunque arduo, ha estado lleno de grandes recompensas.

Educar en casa o hacer homeschool se ha convertido para nosotros más que en una alternativa educativa, en un estilo de vida. Me siento más que agradecida en ver crecer a mis hijos y acompañarlos en cada etapa de sus vidas.  Aprender juntos y disfrutar sus logros tanto grandes como pequeños, es algo que como madre atesoro y no cambiaría por nada.

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Ser mamá y maestra tiene un gran valor y responsabilidad.  Al principio me veían solamente como mamá y tuve que recurrir a diferentes recursos para lograr ver el momento en que no existe distinción entre ambos roles y que el aprendizaje fluye como algo natural.  Aunque separamos varias horas al día para dedicarnos a la educación formal, la verdad es que el proceso de aprendizaje nunca se detiene. De mi afán por lograr que mis hijos nunca perdieran ese amor innato al aprendizaje con el que todos nacemos, surge mi blog Aprendizaje Divertido. En él comparto ideas, estrategias y recursos que utilizo con ellos para lograr que disfruten aprender.

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En el camino hemos vivido muchas aventuras juntos. Recuerdo con nostalgia el tiempo en que tuvimos el programa Con Ojo Pequeño en mi canal de YouTube.  Compartimos de una manera diferente al ser un esfuerzo colectivo como familia.  También, descubrimos algunas de sus pasiones como lo es la actuación.

Luego de tantos años educando en casa, miro atrás y me regocijo con el presente.  Pero esta aventura no termina.  Aunque mi hija muy pronto terminará sus estudios de escuela superior y comenzará una nueva etapa, tenemos muchos planes de cómo seguir aprendiendo y compartiendo en familia.

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Ser madre homeschooler es para mí un orgullo y un privilegio, que además, me ha convertido en mejor persona y me ha permitido disfrutar de mi familia y aprender juntos. Lograr que mis hijos sean autodidactas, que disfruten la lectura, que cultiven sus talentos, que se preocupen por el prójimo, sean buenas personas y quieran hacer de este mundo un lugar mejor; me llena de orgullo y satisfacción.  Y no es que estas cosas no se puedan lograr si no educas en casa sino más bien el haber estado en el proceso día a día y verlos crecer, es para mí una gran razón para sentirme afortunada.

La historia de una “madre soltera”

Madre & Hija

En conmemoración del Día de las Madres, desde el año pasado hemos decidido invitar a las madres de mi familia a escribir en nuestro blog, con el propósito de escuchar y aprender de ellas lo que conlleva ese rol tan trascendental en sus vidas. La invitación de este año fue hecha a mi prima Normarie Matos Sánchez, una valiente y esmerada madre de nuestra familia, que se ha gozado su maternidad enfrentando los retos de ser mamá soltera.

Por Normarie Matos Sánchez

¿Elección, decisión obligada, modo de vida? Cualquiera que sea la razón, nunca se está preparada para ser madre soltera, mucho menos para “llevar los pantalones” sola o para intentarle explicar a tu hija porqué tiene tus mismos apellidos.

Una vez me preguntó, a sus 4 años, muy insistentemente, por qué, por qué, por qué su papá no estaba con nosotras. Le enseñé una puerta golpeada, un cristal roto y le pregunté si eso era bonito, ella dijo: “claro que no”. Una gran amiga me dijo: “por qué no le recordaste que existen los ogros y las princesas.” Le dije que eso mismo era lo que quería yo evitar, quería que mi hija supiera desde tan temprano como pudiera su razón entender, que el mundo real es muy diferente a lo que nos pintan los cuentos de hadas, pero que las decisiones que tomamos es porque queremos que el “vivieron felices por siempre” sea una realidad por la cual trabajamos todos los días. Por esa misma felicidad, es que opté por hablarle de frente siempre, contestar sus preguntas de una manera saludable y demostrarle siempre que mamá hace las cosas con mucho esfuerzo, a veces sacrificando otras que para ella son prioridades y sobre todo manteniendo una red de apoyo que va desde el cuido extendido hasta los viernes de oficina.

Dentro de esa red de apoyo, desde muy temprano en su vida, sus abuelos (mis padres), Tita y Abu, han tomado un rol medular. Consagrándose a ella el día de su bautismo, volviéndose maestros y guagua escolar cuando tengo que viajar por trabajo o simplemente declarando a Cataño territorio neutral donde los castigos no aplican. Por ese ejemplo es que he podido ser una mejor madre y me ha enseñado a poder mantener ese balance necesario para cumplir con mi rol de mamá siendo una buena profesional.

Día de Mamá
Sin embargo, esa red de apoyo con mi hija es mucho más grande: la Titi (mi hermana) que tuvo que emigrar, pero que le enseñó lo que son las uñas, el pelo y verse “fashion” y todavía gracias a Skype la pone en su lugar; o su papa César (mi cuñado) que la trata como a otra hija más. Mi primo hermano Frankie y su esposa Titi Milka, con quienes me vino la idea del #comboagrandado, pero no para vacilarnos a #mischiquillosyyo, sino para que mi Lala sintiera siempre la compañía de los hermanos que no tiene, los  brazos amorosos de Saki y alguien que le entiende su maranta de rizos mejor que nadie. Son muchas las personas a quienes agradecer: Titi Lisa, Millie, Tio Frankie y Marta, Titi Minerva, Zahira y Shira y cuántas más que comparten su amor con mi hija y hacen que esto de ser “madre soltera” sea sólo un título.
Carta para mamá
No tengo la fórmula perfecta, tampoco me gusta no ir de frente con la verdad, trato de mostrarle lo hermosa que puede ser la vida cuando vivimos en fe y en amor, pero también le he mostrado cómo tirarse al piso cuando oye tiros cerca de casa, cómo reaccionar ante emergencias y qué consecuencias trae no estudiar.
No quiero ser su filtro, quiero que vea el mundo desde su perspectiva, que luche por sus ideales y lo que cree y que no se deje amilanar por nada ni nadie. Quiero que entienda que las decisiones que tomamos, tienen sus consecuencias y que todo acto, bueno o malo, viene como un resultado de las mismas. Así que no podemos culpar a nadie, somos resultado de lo que nosotros mismos escogemos.

Ser madre soltera me ha dado la satisfacción de ser un poco egoísta en el mejor sentido de la palabra, disfrutando de un amor casi exclusivo, de dormir abrazada, de amar sin miedo, de dar desinteresadamente, de sacar lo mejor de mi y de reinventarme, de luchar cada día intensamente y no dar nada por sentado. También me ha dado la oportunidad de dejar mi huella, de enseñar lo grande que es el amor de Dios y cómo se manifiesta en sus hijos, en la naturaleza, en el arte y de forjar un ser humano con valores y principios que pueda aportar a este mundo.

Espero así que el “vivieron felices por siempre”, sea posible en nuestra historia de humanos y también contada en el país de las hadas…