Una pequeña casita en el río – Yocahú Treehouse

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Para nuestras aventuras familiares y estadías nos gusta buscar lugares que tengan un toque diferente y sobre todo que permitan contacto directo con la naturaleza. Por eso cuando encontramos por Airbnb a Yocahú Treehouse, no lo pensamos dos veces para reservar y tener una nueva experiencia.

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Allí llegamos el verano pasado Mariel y yo para celebrar su cumpleaños. Se trata de una casita de madera ubicada en el pueblo de Río Grande. Colinda con el Bosque Tropical de El Yunque y tiene acceso al río Espíritu Santo.  La casita tiene dos pisos y fue construida en torno a un árbol. Antes del huracán María ese árbol conservaba su copa, por lo cual conserva su nombre como casa de árbol. Después del huracán el árbol perdió el follaje pero el tronco queda como elemento particular de la estructura.

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La casita está equipada con estufa de gas, fregadero, nevera de playa, sillas, un tope rústico de árbol, una cama queen y cama litera, inodoro ecológico y ducha cuya agua proviene de una mini cisterna que alimenta también el fregadero. El inodoro y la ducha están al aire libre mirando hacia el río. El estacionamiento es afuera del solar y se debe bajar una pendiente de cemento para llegar a la casita que está rodeada de un amplio terreno de grama que sirve para jugar al aire libre.

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El acceso inmediato al río hace que esta casita sea una lugar intensamente relajante. El sonido tranquilizante de la corriente del río te acompaña todo el tiempo y es un aliciente para dormir placenteramente.  En el río hay un columpio y una pequeña poza cubierta de la sombra de árboles con pequeñas cascadas.

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Tu pasadía es en un ambiente natural por lo que podrás tener encuentros con aves, insectos, lagartijos, peces, y hasta camaroncitos de río que salen a picarte los pies. En el segundo piso de la casita están las camas y allí duermes con ventanas abiertas si te gusta sentir que estás en lo alto de un árbol. Esta casita es para personas que les gusta la experiencia de lo natural y lo sencillo.  Como no hay electricidad, la noche es mágica con el sonido del bosque y la visibilidad de las estrellas y los cucubanos. Las luces dentro de la casita son de batería pero es bueno que lleves linterna para cuando salgas de la casita.

El lugar es privado y se pueden hacer la reservaciones por aquí, el dueño del lugar siempre está en contacto.  En medio de la pandemia pudimos regresar al Yocahú Treehouse pero esta vez con los chicos. Necesitábamos un tiempo para despejarnos de la situación. Es el lugar perfecto porque tienes el río para tí, ya que nadie puede entrar a los predios por ser una finca privada.  Salimos de allí energizados y relajados. Hasta TaTi nos acompañó porque el lugar es “pet friendly”. El dueño de Yocahú está tomando todas las medidas preventivas sobre la limpieza y seguridad de los huéspedes por el Covid-19.

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Nos encantan los lugares así, fuera de lo ordinario y con ambientes rústicos. Si te gusta el río y los espacios pequeños donde vives de forma minimal, quedarte en esta casita será una gran experiencia.

Para más información: Airbnb Yocahú Treehouse

Una casa de campo: El Pretexto

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Cuando pensamos en campo imaginamos montañas, frío, verdor, tranquilidad y sonidos de aves. También visualizamos casas de madera con ventanas abiertas, balcones, hamacas, huertos y cocina en leña. El campo tiene otra atmósfera, una donde la brisa de las alturas trae paz y la vegetación tranquilidad. En una montaña en el Barrio Cercadillo de Cayey, el campo imaginado se hace real.  Una joven puertorriqueña ha convertido su casa de campo en un lugar que comparte con quienes deseamos apartarnos de la ciudad y refugiarnos unos días en el ambiente campestre. El lugar fue bautizado como “El Pretexto” y por supuesto, es un espacio al cual puedes acudir con el motivo de disfrutar, descansar y pasarla a solas, en pareja o con amigos.

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“El Pretexto” es una casa de campo en todo el sentido de la palabra. En realidad dos casas, la casa principal donde vive la anfitriona, Crystal, y una casa adicional que está detrás. Ambas casas son construcciones en madera con un diseño que destaca los ventanales, balcones y terrazas. Es así porque desde el terreno donde enclava la propiedad encuentras una de las vistas más sobrecogedoras de la costa sur y la cadena de montañas de la Sierra de Cayey.

Otro pretexto de llegar al campo es comer fresco y al estilo del fogón. Así que allí, Crystal, ha diseñado que los huéspedes que lo deseen disfruten de una experiencia gastronómica que se nutre de las hortalizas que se cultivan allí mismo y de productos frescos cultivados por agricultores puertorriqueños.

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La primera vez que fuimos a “El Pretexto”, quedamos fascinados con el lugar. La casa de Crystal con su amplia terraza es un lugar bellísimo. Aún con la huella del huracán, las casas de campo rodeadas de árboles son un remanso para alimentar nuestro espíritu. Los alrededores son refugio para las aves y la fauna nativa. Un sendero entre los árboles te permite acceso entre las dos casas de campo. En la noche caminar por el sendero iluminado con pequeños focos solares es muy agradable.

Ubicada en la amplia terraza de la casa principal se dispone el comedor.  En “El Pretexto” se come afuera, al aire libre, disfrutando de la espectacular vista que recoge la costa sur desde Salinas a Ponce. Esa vista es igualmente increíble en la mañana como en la noche. Desayunamos y cenamos disfrutando de ella y de la experiencia culinaria que Crystal planea para los huéspedes. El desayuno está incluido en la estadía pero si lo deseas puedes acordar con Crystal el ofrecimiento de otros servicios de comida. Nosotros recomendamos que añadas la experiencia de la comida, en especial la cena.  La cena  estuvo deliciosa, especialmente cuando tienes como preámbulo el riquísimo aroma de la comida cocinada a leña.  Pero lo mejor fue el postre, un bizcocho suave con crema “anglaise”, que no vamos a olvidar.

Tan bien la pasamos que encontramos otro pretexto para regresar. Mis amigos Alexandra y Santi venían de visita desde España así que encontramos el mejor lugar para pasarla con ellos. La primera vez nos quedamos en la Villa Serranía, la primera planta en la casa para huéspedes que cuenta con un dormitorio. La segunda ocasión nos quedamos en la Villa Los Robles que cuenta con una amplia sala y dos habitaciones. Tanto nosotros como mis amigos quedamos encantados con la experiencia de compartir juntos la belleza y tranquilidad que envuelve el lugar.

Visita: https://www.elpretextopr.com/

“El Pretexto” es disfrutar del campo en toda su dimensión y esplendor.

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